Si tenés animales es muy probable que hayas escuchado hablar de la ivermectina. Es uno de los antiparasitarios más utilizados en medicina veterinaria en todo el mundo, y con razón: es eficaz, económica y versátil. Pero como todo medicamento, su uso requiere conocimiento y responsabilidad.
¿Qué es la ivermectina?
La ivermectina es un fármaco antiparasitario de amplio espectro descubierto en la década de 1970. Pertenece a la familia de las avermectinas y actúa sobre el sistema nervioso de los parásitos, paralizándolos y eliminándolos. Es efectiva contra una gran variedad de parásitos internos y externos.
La ivermectina está aprobada y es ampliamente utilizada en perros y gatos, en formulaciones específicas y solo bajo prescripción veterinaria.
¿Para qué sirve la ivermectina?
La ivermectina es eficaz contra:
Parásitos internos: nemátodos gastrointestinales, larvas migratorias, gusanos pulmonares.
Parásitos externos: ácaros (sarna), piojos, garrapatas (con acción limitada) y algunas moscas.
⚠️ Precauciones importantes sobre el uso de la ivermectina
1. Existen razas sensibles a la ivermectina, unas líneas mas abajo vas a descubrir cuáles son y por qué.
2. Tiempos de retiro en animales de consumo: Si los animales tratados con ivermectina son productores de carne o leche, es fundamental respetar los períodos de retiro indicados en el prospecto, para evitar residuos del fármaco en los alimentos.
3. Conservación: Debe guardarse en un lugar fresco, seco y alejado de la luz solar directa.
¿Por qué la ivermectina genera tanta controversia en perros? Lo que dice la ciencia
La ivermectina es uno de los antiparasitarios más eficaces que existen, pero en el mundo canino su nombre despierta tanto confianza como alarma. ¿Por qué? La respuesta está en la genética.
El origen del problema: muertes inexplicables
Cuando la ivermectina comenzó a usarse en perros, empezaron a registrarse muertes inexplicables, especialmente en razas Collie. Las necropsias revelaban algo inquietante: una concentración altísima del fármaco en el sistema nervioso central, algo que no debería ocurrir en condiciones normales. Esto despertó el interés científico y dio inicio a décadas de investigación.
El gen MDR1: el culpable identificado
En 2001, la Dra. Katrina Mealey, de la Universidad del Estado de Washington, identificó la causa: una mutación en el gen MDR1 que provoca sensibilidad a la ivermectina. Este descubrimiento fue un antes y un después en la medicina veterinaria.
El gen MDR1 codifica la glicoproteína P (P-gp), una proteína de membrana que actúa como "bomba de eflujo", evitando la acumulación de drogas en tejidos sensibles como el sistema nervioso central. Cuando ese gen muta y deja de funcionar correctamente, la ivermectina puede cruzar la barrera hematoencefálica y acumularse en el cerebro con efectos devastadores.
¿Qué tan grave puede ser?
En los perros afectados, la toxicidad puede ser causada por dosis de ivermectina que son apenas 1/200 de la dosis necesaria para causar toxicidad en perros normales. Los síntomas pueden incluir descoordinación, temblores, vómitos, dilatación de pupilas, ceguera, convulsiones, coma e incluso la muerte.
Estos síntomas pueden aparecer entre 4 y 24 horas después de la administración, y no existe un antídoto específico, aunque un tratamiento veterinario rápido mejora significativamente el pronóstico.
¿Qué razas están en riesgo?
La frecuencia del alelo mutante en Collies se ha reportado en un 54,6%, mientras que en Australian Shepherds es del 16,6%. Las razas más afectadas incluyen el Collie, Pastor Australiano, Shetland Sheepdog y Border Collie, entre otras razas de pastoreo.
Pero hay un dato que muchas familias desconocen: la mutación puede estar presente en perros que no aparentan ser de raza de pastoreo, por lo que las pruebas genéticas son recomendables para cualquier perro con ascendencia incierta.
¿Qué dice la ciencia hoy sobre el uso de ivermectina en perros?
La postura científica y veterinaria actual es clara y consensuada:
La ivermectina es segura en dosis bajas para la prevención del gusano del corazón en perros sin la mutación.
Las dosis altas para tratar sarna u otras condiciones representan un riesgo real en razas susceptibles.
La prueba genética MDR1 es sencilla y accesible: un simple hisopo bucal puede determinar si el perro porta una o dos copias del gen mutado.
Si tenés caballos además de perros, es fundamental evitar que los perros ingieran excrementos equinos tras un tratamiento antiparasitario, ya que los residuos pueden ser tóxicos y causar ceguera o muerte en perros con mutación MDR1.
Antes de administrar ivermectina a tu perro, consultá siempre con tu veterinario e informale sobre la raza o posible ascendencia del animal. Si hay dudas, el veterinario puede recomendar alternativas antiparasitarias más seguras o realizar un test genético para determinar si el perro es portador del gen MDR1.
La ivermectina es una herramienta poderosa, pero su uso incorrecto puede causar desde una desparasitación ineficiente hasta una intoxicación grave. Antes de aplicarla, consultá con un profesional que conozca la historia clínica de tu animal, su especie, raza y peso.
Un buen plan antiparasitario no es solo dar la dosis correcta: también implica elegir el momento adecuado, rotar principios activos para evitar resistencias y combinar con otras medidas de manejo sanitario.
¡Te mando un abrazo!